En lo que representa un duro revés político para la administración de Donald Trump, el Senado de los Estados Unidos aprobó una resolución que exige el retiro de las fuerzas militares estadounidenses de las hostilidades contra Irán. La iniciativa, que ya contaba con la aprobación previa de la Cámara de Representantes, logró sortear la paridad de la Cámara alta con una ajustada votación de 50 votos a favor y 48 en contra.
El resultado final expuso fisuras en el oficialismo norteamericano, ya que cuatro senadores republicanos —Rand Paul, Susan Collins, Lisa Murkowski y Bill Cassidy— decidieron romper la disciplina partidaria y votar alineados con la oposición demócrata. En contrapartida, el ala demócrata también experimentó una deserción interna con el voto en contra del legislador John Fetterman.
A pesar del fuerte impacto simbólico y del claro mensaje político enviado por el Capitolio que demuestra que la intervención militar no cuenta con apoyo pleno, la medida se implementó bajo el formato de una resolución concurrente. Esto implica que el texto no requiere la firma del Poder Ejecutivo, pero al mismo tiempo significa que no tiene fuerza de ley.