Una dramática situación golpea a Francia en medio de una ola de calor sin precedentes que afecta a gran parte del continente europeo. Las intensas temperaturas provocaron que miles de personas buscaran refrescarse de manera masiva en playas, ríos, lagos y piscinas, lo que derivó en un preocupante incremento de accidentes acuáticos fatales, muchos de ellos registrados en zonas sin vigilancia o con corrientes peligrosas.
Hasta el momento, las autoridades meteorológicas mantienen al 90% del país bajo alerta roja o naranja debido al calor extremo que no da tregua. Ante este escenario crítico, los organismos de salud y seguridad reiteraron los llamados a la precaución para evitar nuevos incidentes en los espejos de agua mientras persistan las temperaturas sofocantes.