En 1666, los sobrevivientes llegaron a su destino final, donde se creó la Reducción Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes (origen de la actual ciudad bonaerense). Aunque la población indígena disminuyó drásticamente con el paso de los años, su memoria jamás se borró.
Hoy, las Ruinas de los Quilmes en Tucumán y el propio nombre de la ciudad bonaerense son testimonios de un pueblo que prefirió el destierro antes que rendirse sin luchar.