También como parte de una memoria que atraviesa generaciones.
Porque detrás de esta imagen están las historias de nuestros antepasados, las promesas, las procesiones, las familias que durante décadas caminaron detrás de ella y aquellos tucumanos que encontraron en su mirada consuelo, esperanza y fe.
Quizás por eso, cuando septiembre vuelve a Tucumán, la Virgen de la Merced vuelve también a nuestros recuerdos.
Y mientras pasan los años, cambian las calles y las generaciones, hay algo que permanece:
la memoria de aquel 24 de septiembre de 1812, cuando Tucumán se convirtió en escenario de una de las páginas más importantes de nuestra historia.
Hoy quiero compartir esta imagen de la Virgen de la Merced como un homenaje a nuestra historia, a nuestra identidad y a todos aquellos tucumanos que, generación tras generación, mantuvieron viva esta tradición.
Porque la historia no la cuenta uno solo.
La escribimos entre todos.