El cierre de la cárcel no supone únicamente liberar el terreno que ocupa actualmente el establecimiento. Su reconversión también puede modificar la dinámica urbana de las cuadras cercanas y generar nuevas conexiones, espacios públicos y desarrollos residenciales y comerciales.
Para Ludigliani, la transformación debería pensarse como parte de un proceso más amplio y no únicamente como una operación sobre el terreno de la cárcel. La posibilidad de integrar ese espacio a la trama existente podría acompañar el crecimiento de Villa Devoto y extender parte de esa dinámica hacia Monte Castro y otros barrios del oeste.
Según su análisis, el traslado a Marcos Paz abre así dos procesos en paralelo. Por un lado, permitirá avanzar con la reorganización del sistema penitenciario y liberar plazas en comisarías y alcaldías porteñas. Por otro, dejará disponible uno de los predios de mayor relevancia urbana de la zona, cuyo destino deberá definirse una vez concretado el cierre definitivo de la cárcel.