El niño permaneció internado en terapia intensiva durante varios días, pero su estado no pudo ser revertido. Finalmente, falleció el 25 de octubre de 2016, a las 7.10, como consecuencia de un accidente cerebrovascular isquémico, de acuerdo con la acusación presentada durante el proceso.
La Fiscalía atribuye responsabilidades diferentes a cada uno de los tres profesionales. En el caso de Páez, señala su intervención como cirujano y cuestiona su actuación frente a los episodios de sangrado y al posterior deterioro del niño. Respecto de Castro, sostiene que, como médica de terapia intensiva, no habría dispuesto de manera oportuna todos los estudios e interconsultas que el cuadro requería.
En cuanto a Jerez, la acusación se centra en su actuación durante la madrugada del 21 de octubre, cuando Matías sufrió nuevos episodios de vómitos con sangre y presentó signos de gravedad. La Fiscalía sostiene que, ante determinados signos de alarma, no se habrían extremado los recaudos para agilizar la realización de una tomografía y la intervención de especialistas.
El juicio buscará determinar las responsabilidades que pudieran corresponder a cada uno de los profesionales por la muerte del niño, ocurrida hace casi diez años.