A un mes del brutal ataque que sacudió a la Escuela “Mariano Moreno” de San Cristóbal, la herida sigue abierta y el dolor continúa atravesando a toda una comunidad que todavía no logra asimilar la muerte de Ian Cabrera, el adolescente de 13 años que fue asesinado dentro del establecimiento durante la balacera del pasado 30 de marzo. Mientras el recuerdo del horror permanece intacto, el caso sigue generando conmoción por las definiciones judiciales y educativas que comenzaron a conocerse en las últimas horas.
El autor del tiroteo, Gino C., de 15 años, fue declarado inimputable y permanece alojado en una institución especializada de la ciudad de Santa Fe bajo seguimiento psiquiátrico y estrictas restricciones. Debido a que la nueva ley de baja de imputabilidad recién entrará en vigencia en septiembre, no puede ser juzgado penalmente bajo el actual régimen. Incluso, trascendió que podría retomar sus estudios de manera virtual en los próximos meses, una noticia que volvió a generar indignación y profundo malestar entre familiares, vecinos y allegados a las víctimas.
En paralelo, la Escuela Mariano Moreno intenta reconstruirse lentamente después de la tragedia. El regreso de los alumnos se viene realizando de forma progresiva, con jornadas especiales de contención, reflexión y convivencia para abordar el trauma que dejó el ataque armado. Sin embargo, la sensación en San Cristóbal es la misma: nada volvió a ser normal. A esto se suma que la Justicia aún debe avanzar sobre la situación del adolescente de 16 años señalado como partícipe secundario en el hecho, acusado de haber colaborado en el plan criminal que terminó con una vida y marcó para siempre a toda la ciudad.