Ambos están acusados como "coautores de homicidio agravado por el vínculo", un delito que prevé como única pena posible la prisión perpetua.
De acuerdo con la causa, el principal apuntado es el padrastro, profesor de taekwondo, y tendría antecedentes en la provincia de Córdoba por denuncias de violencia familiar. Una expareja lo acusó de golpear y encerrar a su hijo. Ese patrón, según los investigadores, podría haberse repetido.
Sobre la madre, tendría problemas de consumo de alcohol y, según testimonios, le rompió la nariz y la boca a otro hijo que hoy vive en Corrientes, creen que no solo sabía de la violencia que su pareja ejercía sobre Ángel, sino que habría participado o permitido la situación.
“La mecánica de la muerte es clara: múltiples impactos dirigidos al cráneo”, deslizan fuentes del caso. No fue un hecho aislado, sino una secuencia.
Por otro lado, el abogado Roberto Castillo, representante de Luis López - el papá de Ángel-, expuso la sospecha de que los imputados intentaron hacer desaparecer evidencia clave.
En diálogo con ADN Sur, indicó que los acusados habrían quemado ropa del nene tras su muerte, lo que para la querella representa un intento de encubrimiento que podría complicar la reconstrucción de los hechos.
Mientras se esperan estudios complementarios que terminen de cerrar el cuadro forense, Altamirano fue trasladada a la comisaría de Rada Tilly y González quedó alojado en la Seccional Mosconi de Km. 3.
En tanto, la hija de ambos, de apenas seis meses, quedó bajo resguardo de otro familiar y sería trasladada a Córdoba.