El cierre de la fábrica rosarina es el último capítulo de un proceso de reducción que venía avanzando desde 2025. En octubre de ese año, Electrolux había dispuesto suspensiones rotativas para alrededor de 400 trabajadores, en un escenario marcado por menores ventas y acumulación de stock. El ajuste se profundizó en marzo de 2026, cuando la compañía abrió un programa de retiros voluntarios. El esquema contemplaba el pago del 100% de la indemnización más tres salarios adicionales y, según fuentes gremiales, más de 130 trabajadores llegaron a anotarse. Poco después llegó otro cambio importante, la empresa dejó de fabricar heladeras en Rosario, uno de los productos históricos de la planta. Desde entonces, la actividad industrial quedó concentrada principalmente en algunas líneas de freezers y lavarropas, mientras se reducía nuevamente la dotación. La fábrica venía funcionando, además, muy por debajo de su capacidad instalada, en medio de un mercado en el que conviven un consumo todavía débil y una mayor presencia de productos terminados provenientes del exterior. El escenario terminó por desembocar ahora en el cierre completo de la manufactura. En lugar de producir localmente, Electrolux utilizará fábricas del grupo ubicadas en otros países para abastecer el mercado argentino.
Más importados y un mercado que pierde volumen
La decisión se produce en medio de una fuerte transformación del negocio de electrodomésticos. Según los últimos datos de NielsenIQ, entre enero y mayo de 2026 las ventas del sector medidas en unidades registraron una caída interanual del 3%, aunque el comportamiento fue dispar entre las distintas categorías. La línea blanca, precisamente uno de los principales negocios de Electrolux, mostró una evolución mejor que el promedio y creció 7% en unidades durante ese período. Sin embargo, el mercado enfrenta una fuerte competencia de productos provenientes del exterior. El avance es especialmente visible en lavarropas. Las importaciones de equipos automáticos habían mostrado un fuerte salto durante 2025, con China como uno de los principales orígenes, mientras fabricantes locales comenzaron a revisar sus estructuras productivas y estrategias de abastecimiento. En septiembre, además, el Gobierno dio por terminada una investigación antidumping sobre lavarropas originarios de China sin aplicar derechos definitivos, una decisión que mantuvo las condiciones para el ingreso de esos productos. Electrolux sostuvo que el nuevo esquema busca asegurar la sostenibilidad de su operación en el largo plazo. La multinacional, de todos modos, no se va de la Argentina: seguirá comercializando las marcas Electrolux y Gafa y mantendrá garantía oficial, servicio técnico y disponibilidad de repuestos. La empresa remarcó además que lleva 100 años operando en el mercado local.