Desde los municipios de Tres Arroyos y Moreno se coordinó el acompañamiento a la familia y el traslado del cuerpo para que puedan despedirlo en su ciudad.
En Reta, el balneario volvió lentamente a su ritmo habitual, pero con una marca imborrable. El mar, que para Jonás representaba un sueño cumplido, se convirtió en escenario de una pérdida irreparable.
El trágico final de Jonás no solo enluta a su familia. También interpela sobre los riesgos del agua en zonas no habilitadas y la importancia de respetar las recomendaciones de seguridad. Pero, sobre todo, deja la memoria de un chico que conoció el mar por primera vez y no pudo regresar para contarlo.