En la tarde del sábado 21 de febrero de 2026, en la provincia de Tucumán (Argentina), ocurrió un hecho conmovedor que generó sorpresa y solidaridad. Raúl Medina, un hombre de 77 años y jubilado, se convirtió en protagonista de una historia que podría haber tenido otro final.
Mientras circulaba por la Ruta Provincial 302, en las cercanías de Delfín Gallo, Medina detuvo su marcha porque se sintió mal. En ese momento, escuchó un llanto débil proveniente de un descampado cercano.
Tras pedir ayuda a una motociclista que pasaba por allí identificada como Carla Guadalupe Moyano decidió investigar el origen del sonido.
Juntos hallaron un bebé recién nacido abandonado en medio de las malezas, aún con el cordón umbilical visible y cubierto con pastos. El niño fue cubierto con mantas y trasladado de urgencia por Medina al Hospital del Este “Eva Perón” en Banda del Río Salí, donde lo atendieron médicos del centro.
Según el parte médico inicial, el bebé, un varón, presentaba signos vitales estables, aunque con algunos hematomas y restos de vegetación en la piel.
Las autoridades policiales y judiciales tomaron intervención para garantizar la protección del menor y continuar la investigación sobre el caso.
La rápida acción de Medina, escuchando el llanto y actuando sin dudar, fue clave para salvar la vida del recién nacido y conmover a la comunidad tucumana.
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