Este nuevo dispositivo funcionará en el pabellón 8 de la unidad penitenciaria ubicada en el departamento de Trancas, aunque las autoridades aclararon que operará bajo una lógica completamente distinta a la carcelaria. “Será exclusivamente a fines socioeducativos y de restitución de derechos bajo un régimen diferenciado y con separación del sistema penitenciario de adultos”, establece el decreto.
La autoridad de aplicación será el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (o el organismo que la reemplace), garantizando así que el control sea civil y no penitenciario.
La creación de este espacio se da en un contexto clave: el Ejecutivo busca anticiparse al debate nacional sobre la baja en la edad de imputabilidad que impulsa el Gobierno central para las sesiones extraordinarias. Según el Anexo II de la norma, la capacidad operativa tendrá un tope técnico de entre 40 y 60 adolescentes. Para evitar el hacinamiento y reducir la conflictividad, el diseño contempla la organización en "unidades convivenciales" o módulos, que albergarán entre 12 y 20 jóvenes cada uno, favoreciendo un trato personalizado.
Jaldo destacó que esta medida responde a un compromiso asumido tras su licencia: “Es una acción de fondo en materia de seguridad, de tal manera que aquellos que cometen crímenes u otros delitos estén en el lugar que deban estar”.
Las obras de remodelación del pabellón demandarán unos 10 días. Una vez finalizadas, el Gobernador pretende iniciar el traslado de los menores, aunque aclaró que “esta medida tendrá que ser tomada de común acuerdo con el Poder Judicial”.
El decreto subraya el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño y estándares internacionales, asegurando que el alojamiento sea el "último recurso", por un periodo breve y con acceso judicial irrestricto. “Se han tomado todos los recaudos legales, nacionales e internacionales, para el tratamiento de los menores”, aseguró Jaldo.
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